MARTIAN SPIRITS WARS
MARTIAN SPIRITS WARS
Imaginando guerreros de tierras indomitas hace pensar que sus luchas perduraron a su muerte.
Son almas eternas e inertes que malgastaron su eternidad en perpetuar ese último instante, de sus vidas ahora distantes, para revivir las luchas que les hicieron sucumbir.
Mas, de no ser así, - de no haber muerto y seguir conservando sus cuerpos -, seguirían crujiendo sus huesos con la misma obsesión de odio en su corazón; con el mismo latido herido; con la misma ceguera mortífera; con el mismo fanatismo y heroísmo que después descubrieran que era desbocado y obsesivo mas, que jamas admitieran pues es mucho mas sencillo creerse muerto útil que vivo enloquecido.
Y, aún así, seguir luchando impregnando el eterno tiempo de la eternidad en una desenfrenada fragilidad que, de ser asumida, seria llama encendida del propio infierno: significaría haber perdido la vida por un manipulado sueño escondido en el egoísmo de aquel que, si bien vida no perdió, su corazon es mas oscuro que el más ennegrecido de sus huesos.
Batallaron durante milenios de millones de eternidad. Y batallarán como ausentes de seso pues, lo perdieron convirtiéndose en autómatas desprovistos de más pensamiento del de la costumbre de luchar.
Ya no son guerreros, tan solo son la inercia del deseo de llegarse a dañar y la frustración de no conseguir hacerlo: Espíritus en oquedad, blandiendo sus luchas al viento, separándose y volviéndose a juntar, sin llegarse a encontrar y frustrándose con cada nuevo intento.
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